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Los caprichos y enredos del tal donald, sin mayúscula

Lo bueno… Lo malo…

Por Mariano Quintal Yam

Malo sería que no ofrezca una sincera disculpa a mis dos lectores y desde luego a mi editor, por el retraso en la entrega de esta columna, que motivos de salud, no en el levantamiento de una copa, me han obligado a “estar fuera del aire”.

Pero bueno es que mi vetusta computadora, también aquejada de males gerontológicos, aguante los golpeteos que renovados bríos le impulsan a mis dedos para decirles a mis dos lectores que ni hablar, del tal donald, sin mayúscula, no el de Disney que como los “buenos” abogados, leguleyos, licenciadillos, tinterillos, chupatintas o como quiera usted llamarles, solo tratan de encontrar resquicios en las leyes, para beneficiar a quien o quienes les pagan.

Esto lo dice la columneja, porque si bien recordamos, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó en febrero pasado, que el presidente, con minúscula, de Estados Unidos excedió sus facultades al imponer gravámenes en forma unilateral, cosa en la que el Congreso norteamericano está de acuerdo, al menos parcialmente, ya que no deja de existir el enfrentamiento entre republicanos, partido de Trump y demócratas, por la imposición de esos  aranceles, que el tal donald, sin mayúscula, imponía a diestra y siniestra a otras naciones que no se plegaban a sus deseos –malos-, en su afán de sojuzgar económicamente a otras países.

Pero hete aquí, y por eso el símil de los nefastos abogadillos, con perdón de los buenos, que sí los hay y defienden solo causas nobles, acorde con la buena ética de servir a los demás, que, utilizando los negros recursos de su aviesa y enferma mente, el tal donald, sin mayúscula ordena, prohibir las importaciones de productos, por unos mil millones de dólares, que les manda la nación de la hoja de arce, Canadá, principalmente licores, lácteos y motocicletas, mandando el mensaje de “aquí se hace lo que digo y como lo digo”.

Desde luego las reacciones se han dado de uno y otro lado, sin olvidar que hace ya muchos años que Canadá es un socio comercial de Estados Unidos.

¿Por qué está enojado el tal donald, sin mayúscula, con su socio comercial?, porque éste no se ha dejado ningunear, cuando Trump impuso aranceles del 50% a las importaciones provenientes de Canadá, esta nación no se amilanó e impuso a su vez impuestos que van del 15 al 20% en los ramos ya mencionados a productos provenientes de Estados Unidos.

Esta guerra comercial, de acuerdo con analistas del ramo, pone en peligro el acuerdo comercial TMC México-Canadá-Estados Unidos.

Los graznidos del tal donald, sin mayúscula, se escuchan hasta el averno, o desde éste, porque Canadá está buscando y encontrando nuevos socios comerciales, China entre ellos y lograr la expansión hacia Europa.

Los aranceles de Trump, contra productos canadienses entraron en vigor el pasado 29 de septiembre.

Y antes, el 22 de septiembre, en su intervención ante la ONU los graznidos del tal donald, sin mayúscula, se dirigieron a México, al cual hace no el centro, sino epicentro del narcotráfico y la consecuente violencia y lamentó que la frontera entre ambos países, de más de 3 mil kilómetros esté dominada por los cárteles a quienes su administración ha calificado como entidades terroristas.

Ante ese máximo organismo, la Organización de las Naciones Unidas, que vela por la unidad entre las naciones -¿será? – el presidente convicto en su propia nación advirtió; “Estados Unidos no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”. No hay que olvidar que ese poderío ha sido casi nulificado en la guerra contra Irán. O cuando menos no ha dado el resultado previsto por donald, quien no ha ocultado sus propósitos expansionistas con México y Canadá y su insana mente lo ha hecho vestirse remedando a Cristo, o soñando con el Nobel de la Paz, historias ya muy conocidas, que hablan por sí solas de la calidad de la insanidad en su mente.

No hay mal que el tiempo no cure, y probablemente el próximo 3 de noviembre será la inyección que podría volver a la realidad a nuestro personaje de marras, si los republicanos, partido del tal donald, sin mayúscula, son avasallados por los demócratas en las elecciones del venidero mes de noviembre.

Por de pronto es de esperarse que algún psiquiatra logre mejorar la hasta ahora dizque insana mente del tal donald, sin mayúscula.

¿No lo cree así?

Pésimo, terrible, horroroso, que la cara del narcotráfico en Yucatán, otrora escondida, se esté asomando tras el velo que la enmascaraba. Para nadie es un secreto que la droga corre por las calles de Yucatán…

El pasado viernes un sujeto, a quien se identificó como José Marcelino “N”, apodado “El Marce” fue balaceado por dos individuos que se transportaban en una moto, cuando salía de su vivienda, el pasado jueves.

Sin embargo, los sicarios fallaron y solo hirieron al presunto jefe de plaza del trasiego de drogas en Cancún, y quien tenía sus “oficinas” en el fraccionamiento Montes de Amé.

Sin embargo, en el primer día de este mes de octubre, una riña, al parecer entre pandilleros dejó a una persona identificada como Alan, con quemaduras en el diez por ciento de su cuerpo, ya que sus opositores lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego. Se ha dicho que el enfrentamiento, ocurrido en la colonia Paraíso de ese municipio, se dio entre los pandilleros conocidos como Los Norteños y Los Sureños.

En enero del 2025 en Tekit fue quemado vivo un joven de 21 años, al parecer enfermo de sus facultades mentales, quien habría dado muerte con machete a la presunta madre de dos pandilleros.

Son varios los casos que se han dado de ataques con armas de fuego en nuestro Estado, lo que abre una alerta entre la población de Yucatán otrora tranquilo, pacífico, ante la influencia de gente con nexos con el crimen organizado que han arribado a nuestro Estado.

Conservar la calma, la paz que distingue a Yucatán es tarea de sus ciudadanos pacíficos y defensores de su identidad cultural.

¿No lo cree así?