Advertisement

La carta de AMLO

LO BUENO…LO MALO…

Por Mariano Quintal Yam

Después de afrontar problemas de salud, la columneja vuelve, con el permiso de mi editor, a quien le agradezco su paciencia, y desde luego a mis dos lectores, por posar su mirada en estas líneas.

Malo es que, estando el gallinero político tan revuelto, con perdón de las gallinas, no hagamos el consabido comentario de la carta que don expresidente le ha enviado a su excolega, el tal Donald, quesque para apoyar a la Presidenta de México.

La extensa misiva, publicada en las redes sociales de López Obrador señala un cambio significativo en su manera de gobernar, actualmente, y no como cuando él y el tal Donald, no el de Disney, coincidieron en sus tiempos de gobierno y solucionaron conflictos a través del diálogo. Señala en la misiva de marras que desde ese entonces el vecino incómodo pretendió clasificar como terroristas a los cárteles, pero Andrés Manuel, en desacuerdo le indicó que no era conveniente y asegura que aquel le hizo caso.

Muchos son los cambios que manifiesta el expresidente, en la forma de gobernar del tal Donald, y lo atribuye a: “Por lo mismo, no descarto –y deseo– que el presidente Trump rectifique; ojalá que vuelva a gobernar como antes, con entusiasmo, de manera personal, no delegando lo fundamental, confiando en su juicio práctico y en su instinto certero, y que mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, trátese de quien se trate, sean paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados“.

Malo, pésimo que no recuerde que en su gobierno también hubo de esa especie que no es una “rara avis” sino que han sido señalados por la escandalosa corrupción y el enriquecimiento “inexplicable”.

Asimismo, recuerda que el caso del Gral. Salvador Cienfuegos fue consecuencia de una represalia política cuyo objetivo era contra el Ejército mexicano, como, asegura el expresidente, se demostró cuando el caso fue turnado para atenderse en México, a sugerencia de López Obrador ante el tal Donald, no el de Disney.

La única discrepancia, se dice en la misiva fue con el asunto migratorio, en el cual el tal Donald amenazó con imponer aranceles, a las exportaciones mexicanas, pero nuestro entonces presidente, aseguró que México respondería de igual forma y no se llegó a tal caso, dice la misiva.

Se considera en la dichosa epístola, de acuerdo con el expresidente, que algunos funcionarios del vecino país del norte, están tratando de meter las narices en las elecciones venideras en México, para debilitar a Morena, el partido político fundado por el de Macuspana, para fortalecer a la derecha en México, para tener un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel.

Se califica al gobierno de Claudia Sheinbaum como eficiente, responsable y respetuosa y la mejor mandataria de México, en su tiempo.

Después de exponer diversos puntos, para demostrar el cambio en la forma de gobierno del tal Donald, se pide en la misiva que “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.

Malo, muy malo que el ex preciso haya salido de su autoexilio político para ventilar asuntos que competen a la Presidencia del país, y consecuentemente a su actual mandataria, quizá alguien diga aquella consabida frase de: no me defiendas compadre…

Malo, muy malo que el ser humano se niegue a reconocer su vulnerabilidad ante las fuerzas, desatadas o no, de la naturaleza. Esto lo dice la columneja por las recientes precipitaciones pluviales, de fin de mayo e inicio de junio, en donde las actividades se vieron paralizadas, principalmente en Mérida y otros puntos del Estado.

No es la intención de la columneja echarle la culpa de lo sucedido a autoridad alguna, no, pero sí es de hacerse una muy seria reflexión de lo que nuestra ciudad requiere y que son las autoridades correspondientes quienes tienen que solucionar el problema.

Malo que no me explique mejor, y por poner un botón de muestra, desde hace ya muchos años, en la calle 64, por el rumbo de Xcalachén, existe una calle que se inunda con alguna intensa lluvia, imagínese lo que sucede cuando hay aguaceros torrenciales. El agua penetra en las casas y los vecinos cierran el tránsito por esa vía, pues el oleaje que se produce ante el paso de los vehículos agrava la situación, haciendo que el líquido elemento penetre hasta los hogares de quienes tienen el infortunio de vivir en esa zona.

Sólo para tener una idea de la cantidad de agua que inundó nuestra ciudad, el 29 de mayo pasado, el pluviómetro registró 147.9 milímetros de agua. Esto quiere decir que fueron 147.9 litros de agua los que se derramaron en un metro cuadrado. Esto equivaldría a casi 8 garrafones de 20 litros por metro cuadrado. El 17 de mayo de 2010 se registró una precipitación de 96.4 milímetros y era considerado un récord.

Mérida requiere de mayor atención para evitar esas inundaciones derivadas de las precipitaciones pluviales, con el consecuente perjuicio a las familias meridanas.

El problema de los encharcamientos no es nuevo, dada la escasa permeabilidad de nuestro suelo. A través el tiempo diversas administraciones municipales hicieron lo suyo para tratar de aliviar el problema y así se abrieron pozos de absorción y rejillas en diversos puntos de la urbe. Sin embargo, no se toma en cuenta que esos pozos y las rejillas requieren de mantenimiento para evitar la basura que se acumula y evita que el agua sea absorbida más o menos rápidamente.

Sin embargo, las y los ciudadanos también juegan un papel importante, porque deben de reportar cuando pozos y rejillas no son desazolvados por las autoridades correspondientes y éstas deben de cumplir con el trabajo eficiente para el que fueron elegidas, antes de pensar en seguir construyendo su futuro político con el jarabe de lengua o que diga el eterno bla, bla, bla, que solo ofrece pero que no da resultados. ¿Masinó?

No hay que olvidar que con la naturaleza no se juega y el que lo hace más tarde o más temprano sufre las consecuencias.