Resulta incomprensible que en nombre Dios, Donald Trump y Benjamín Netanyahu estén asesinando impunemente a miles de ciudadanos por el solo hecho de que sus líderes políticos y religiosos no se sometan a sus intereses económicos y geopolíticos.
Pero lo más peligroso y preocupante es la amenaza trumpista de aniquilar a la población de Irán en las próximas horas si el gobierno de ese país no reapertura el Estrecho de Ormuz.
Solo mentes enfermas pueden invocar a Dios en sus actos genocidas, como lo han hecho en reiteradas ocasiones el presidente Trump y su socio, el primer ministro de Israel, Netanyahu, aunque lamentablemente, hay quienes igual de desquiciados, se esmeran por aplaudirlos en abierto apoyo a la actuación hitleriana de esos dos orates.
Triste, lamentable y preocupante resulta también el silencio, actitudes timoratas y hasta cobardes, asumidas por la Organización de las Naciones Unidas, así como de otros líderes políticos y religiosos influyentes para frenar a mentes enfermas que han decidido asesinar y poner en jaque la estabilidad global en nombre de Dios.( RAFAEL MIS COBA. Abril, 7 de 2026)















