Advertisement

El hombre es el lobo del hombre…

Lo bueno … Lo malo…

Por Mariano Quintal Yam

La reciente tragedia en Nepal, al parecer ocasionada por el desprendimiento de parte de los glaciares en el Himalaya, ha conmocionado al mundo entero, sobre todo por la evidencia gráfica de ese acontecimiento, imágenes que le dieron la vuelta al mundo.

Al momento de pergeñar estas líneas se indica que 570 personas murieron en ese desafortunado evento y más de 1900 siguen sin ser localizadas, pese a los esfuerzos de quienes acudieron para apoyar en el rescate de las víctimas. Las y los rescatistas cumplieron su labor, pese a la amenaza de nuevos desprendimientos de masas de hielo.

Pero lo que se hace increíble y a la vez creíble, es que el desastre puede ser consecuencia de la mano del hombre, que, en aras de su comodidad, o del avance de la civilización, puede estar originando estos problemas y otros más que amenazan seriamente a la humanidad.

No, la columneja no habla por hablar o escribe por escribir.

Luego de conocerse esa catástrofe, expertos ambientalistas indicaron primero que habría sido un sismo, un temblor lo que ocasionó el desprendimiento de parte de uno de los glaciares, o un enorme fragmento de este. Posteriormente se dijo que fue el desprendimiento de parte del glaciar el que habría ocasionado el sismo, de 4.2 en la escala de Richter.

¿Y por qué se dice que la mano del hombre está detrás de este “desastre natural”?

Por el calentamiento global que altera los ecosistemas; y el glaciar que se encuentra en el Himalaya es una enorme mole de hielo que sufre las mismas consecuencias del cubito de agua congelada que saca usted del refrigerador.

Nada más que se habla de un enorme cubo de hielo, de miles de toneladas, que se está derritiendo y no aguantó su propio peso, aunque falta la confirmación de expertos, algunos que forman parte de Greenpeace, indican que hacen falta más estudios para determinar con exactitud lo que sucedió en esa legendaria región entre el Tibet y China.

Se han difundido imágenes vía satélite y en ellas se nota el desprendimiento de hielo y lodo en los Himalayas, entre Nepal y Tibet, que habrían hecho una enorme represa en el río que atraviesa esa región y al ceder la masa de hielo y lodo que obstruía el paso del agua, se originó el desastre.

Por de pronto se indica que numerosos puentes y pasos peatonales fueron destruidos por la avalancha de lodo y agua que habría ocasionado ese fenómeno “natural”. Se dice que la ruta comercial entre Katmandú y China fue afectada, en cuando menos 40 kilómetros de la autopista que los conecta. Los daños en Nepal se estiman, mínimo en un 12 por ciento de su capacidad para generar energía eléctrica.

Greenpeace indica que ha lanzado varias alertas por el peligro de desprendimientos de los glaciares, en zonas habitadas de la región, lo hicieron en el 2005 y 2025.

Independientemente de lo que ocasionó la avalancha de lodo y agua que ha conmocionado al planeta entero, no puede ocultarse que el calentamiento global, el enorme, gigantesco consumo de energías fósiles, como el petróleo y derivados son un enorme problema no solo para la humanidad, sino para la supervivencia del planeta entero que es un organismo vivo que sustenta no solo a la humanidad, sino a todos y cada uno de los entes con vida, que dependemos de esos ecosistemas.

El crecimiento poblacional y la demanda de satisfactores, como agua, espacios y alimentos amenaza seriamente al planeta, y si en esa lucha por la supervivencia de la humanidad, aparece un matoncete, un bully, como le dicen en tierras gringas, en donde está el mayor depredador, que podría ser un pato Donald, pero no precisamente el de Disney, pues que pobre planeta le estaremos heredando a nuestros hijos y a los hijos de estos…

Hablar del promotor de guerras, el tal Donald, no el de Disney y de tantos que como él han amenazado a la humanidad, le da vigencia al pensamiento filosófico de Thomas Hobbes: el hombre es el lobo del hombre…