Privilegiar el diálogo sobre la confrontación y los acuerdos sobre la imposición no solo ayuda a resolver diferencias, sino que fortalece la confianza, reconstruye vínculos y contribuye a una convivencia social más armónica, afirmó el magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), Alan Hernández Conde, al inaugurar las Cuartas Jornadas de Mediación y Conciliación Yucatán 2026.

En representación del Poder Judicial del Estado, Hernández Conde sostuvo que la impartición de justicia no se limita a la resolución de controversias mediante una sentencia. También implica generar condiciones para que las personas encuentren soluciones que atiendan las causas de los conflictos y favorezcan la reconstrucción de sus relaciones. Por ello, subrayó que los mecanismos alternativos de solución de controversias constituyen herramientas idóneas para ese propósito.
“En el Poder Judicial del Estado estamos convencidos de que una justicia cercana, participativa y restaurativa fortalece el Estado de Derecho y amplía el acceso efectivo a la justicia. Resolver un conflicto mediante el diálogo no significa renunciar a la justicia, sino encontrar caminos que favorezcan la reparación, la convivencia y la paz”, manifestó durante la ceremonia realizada en el auditorio “Manuel Cepeda Peraza” del Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Acompañado por la directora del Centro Estatal de Solución de Controversias, Amelia Zetina Pinelo, el magistrado destacó que promover una cultura de paz implica fomentar la capacidad de resolver las diferencias sin violencia, privilegiando el respeto, la empatía y la responsabilidad compartida. Añadió que esta tarea trasciende a los tribunales e involucra a las instituciones educativas, dependencias públicas, organizaciones sociales, el sector privado y, por supuesto, a cada integrante de la comunidad.
“En Yucatán tenemos razones para sentirnos orgullosos de ser una de las entidades más seguras del país. Sin embargo, sabemos que la paz no es una condición permanente ni un logro que pueda darse por sentado. Se construye todos los días desde las familias, las escuelas, las comunidades, las instituciones y cada espacio donde las personas deciden escucharse, respetarse y buscar soluciones comunes”, expresó.
El también integrante de la Sala Colegiada Civil y Familiar del TSJE señaló que fortalecer el tejido social mediante el diálogo y la cultura de paz no solo contribuye a preservar la tranquilidad que distingue al estado, sino que también genera condiciones de confianza, certeza y estabilidad que favorecen el desarrollo económico, la inversión y el bienestar de las familias.
“Sigamos construyendo puentes de entendimiento en beneficio de nuestra sociedad, con la convicción de que el diálogo siempre será el mejor camino para construir comunidades más fuertes y un mejor futuro para nuestro estado”, concluyó.
Las jornadas, que iniciaron ayer miércoles, son organizadas por el Instituto de Mecanismos Alternos A.C., el Instituto de Mediación de México A.C. y el Colegio Internacional de Especialistas en Mecanismos Alternos de Solución de Conflictos y Justicia Restaurativa. Reúnen a mediadores, conciliadores, facilitadores, investigadores y estudiantes. El encuentro, que concluye este viernes, incluye conferencias magistrales, mesas panel, talleres, foros y ponencias.
Al hacer uso de la palabra, la representante del Comité Organizador, Verónica Moyano Acuña, detalló que esta reunión, más que un encuentro académico, representa un compromiso colectivo con una forma distinta de entender la justicia: “una justicia que escucha, dialoga, repara y coloca a la persona en el centro de toda intervención”.
“La visión es muy clara: los conflictos no son únicamente problemas que deben resolverse, sino oportunidades para reconstruir relaciones, fortalecer comunidades y consolidar una sociedad más pacífica. Tenemos una importante responsabilidad en la tarea de contribuir a la pacificación del país”, aseveró.
Moyano Acuña indicó que los mecanismos alternativos de solución de controversias han dejado de ser una alternativa para convertirse en un componente esencial del sistema de justicia moderno, pues existe la convicción de que el diálogo sigue siendo la herramienta más poderosa para transformar la realidad.














