El matón quiere el Nobel de la paz

Lo bueno… Lo malo…

Por Mariano Quintal Yam

Bueno, loable que el tal Donald haya tomado la iniciativa para crear una “Junta de Paz” -el entrecomillado es mío- para, según él, ayudar a poner fin a la guerra entre Israel y Hamás en Gaza y una vez logrado ese objetivo lograr la reconstrucción de la zona dañada.

Como se sabe la iniciativa del presidente, convicto acosador de mujeres y ahora con su intervención en Venezuela, demoledor de la democracia y la soberanía de los pueblos, se dio durante el Foro Económico Mundial realizado en Davos, Suiza.

Medios periodísticos, entre ellos Animal Político y BBC News Mundo consignan que hubo una filtración del documento, en cuyos estatutos se consideraría que el presidente de la Junta sería el presidente convicto de USA; la consideración de que la Junta recién Creada podría sustituir a la Organización de las Naciones Unidas. Esto ha sido desmentido por Donald, no el de Disney, al afirmar que podrían trabajar coordinadamente con la ONU, para lograr la paz. ¿Otra vez tras el premio Nobel correspondiente?

Ya sabemos que el bullie, agresor, matón, no da paso sin huarache y resulta que ha pedido nada menos que mil millones de dólares a los países que se interesen en participar en la Junta de Paz. Se ha indicado que Vladimir Putin, de Rusia podría transferir los correspondientes mil millones de dólares, pero, el eterno, pero, esto sería con activos que permanecen congelados en las arcas de Estados Unidos.

En China, que apoya a la ONU, se cuestiona si Donald, no el de Disney, estaría creando “un club privado o una junta directiva corporativa con mil millones de dólares por entrada, como decimos en México.

Por de pronto, de ser cierta la versión de los mil millones de dolarucos para pertenecer al club de Trump. No de Toby, o casi, estuvieron 19 mil millones de billetes verdes, entre ellos, Paraguay, Indonesia, Jordania, Kazajstán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Argentina.

Bueno, o malo, como usted quiera decirlo, es que por la millonada de billetucos verdes, parece que ha calmado Trump su ansia sobre Groenlandia, por cuya pertenencia ha ofrecido la friolera de 700 mil millones de ojos de gringa, como algunos conocen al dólar, pero parece que ya tiene en la bolsa la millonada que le darían por el Club de Toby, que diga, por la Junta de Paz.

El apetito de Trump por Groenlandia deja, de golpe y porrazo fuera de la decisión final, a quienes habitan esa isla que es un pedazo de hielo entre los océanos Atlántico y Glacial Ártico de apenas dos millones 166, 086 kilómetros cuadrados, de los cuales el 81 por ciento es hielo, pero paradójicamente su nombre de Groenlandia significa tierra verde, en danés, aunque se indica que el verdor de la isla solo se da en verano.

Actualmente es una nación constituyente del Reino de Dinamarca.

Las pretensiones de Donald, no el de Disney, sobre Groenlandia han sido recibidas por los habitantes de esa tierra con manifestaciones de protesta en las que piden respeto por país y por ellos mismos.

Cuando el tal Donald, no el Disney, supo del apoyo a Groenlania y consecuentemente Dinamarca, hizo lo que hace no el pato Donald, sino un chivo en cristalería amenazando con la que él considera su mejor arma: la económica y amenazó con imponer aranceles a ocho países europeos, quizá sin considerar que él mismo se estaba dando un balazo en salva sea la parte. Lo bueno es que Jeanne Shaheen, demócrata, y Thom Tillis, republicano y líderes del comité legislativo del Senado de Estados Unidos, rechazaron la intención del tal Donald indicando que los países bajo la amenaza presidencial, son los aliados más cercanos de Estados Unidos.

Imagínese, el tal Donald ni es amigo ni tiene idea alguna de lo que son la lealtad y la honestidad.

Pero por ahí nos dice el grillito cantor que Finlandia, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Suecia, Alemania, Reino Unido, Finlandia y Francia, no solo se opusieron a las pretensiones del tal Donald, no el de Disney, sino que afirmaron que enviarían tropas a Groenlandia para reforzar la presencia militar en ese sitio.

No en balde ha suspendido el tal Donald, no el de Disney su aumento de aranceles contra los mencionados países. El miedo, o el dólar, no anda en burro, o, mejor dicho, en pato.

Alguien dice por ahí que el hielo está entre llamas verdes…

¿Será?