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¿Día del amor y de la amistad, o Día del consumidor?

Lo bueno… Lo malo…

Por Mariano Quintal Yam

Creo que hasta mi vetusta computadora está alegre, a pesar de que le aporreo sus teclas para escribir, acaso sepa que mis intenciones hoy son olvidarme de las malas noticias y de la amenaza que nos llega desde el norte y no solo a México, sino al mundo entero a causa del tal Donald, no el de Disney…

Bueno es que en el día dedicado al amor y la amistad hagamos una pausa para recordar que hay espíritus, personas que son dignas de ser llamadas personas, porque existen algunos entes que no tienen ni la más mínima dignidad, pero creo que me aparto del tema y recaeremos de nuevo en el tal Donald. Habrá tiempo para enfrentarnos a los demonios que pretenden atormentarnos.

La historia, o lo que han escrito historiadores señala que Valentín fue un sacerdote católico que desafió la orden del emperador Claudio II El Gótico, quien había prohibido el matrimonio entre sus militares, ya que pensaba que en las guerras, los célibes serían mejores soldados, sin temor ante la muerte.

Valentín casaba a las parejas que así querían hacerlo.

Al enterarse el emperador ordenó lo llevaran a su presencia, según se dice, para amonestarlo y mandarlo lejos, muy lejos de Roma, desterrarlo, es la palabra concreta. Pero los politicastros, que nunca faltan en ningún sitio de poder, estuvieron en desacuerdo y pidieron la ejecución, la muerte de Valentín, a lo que cedió El Gótico y ordenó la ejecución del sacerdote católico, el 14 de febrero del año 269.

Se indica que mientras estuvo en la cárcel, en espera de su sacrificio, Valentín conoció a la hija ciega del juez de la prisión y oró pidiéndole a Dios por el don de la vista para la joven. Mientras lo trasladaban a la plaza pública para ser decapitado el sacerdote le dio un papel a la joven, para que lo leyera. Asombrada, porque no tenía el don de la vista, abrió el papel y pudo leer, escrito en él “Tu Valentín”. Algunos historiadores que afirman la veracidad del hecho consideran que el sacerdote se enamoró de la joven, lo que le dio mayor fuerza a su santidad hacia el amor. Pero esto, se asegura fue hasta varios siglos después que desaparecieron las celebraciones lupercales.

El Papa Gelasio I estableció la festividad de San Valentín el 14 de febrero del 494, al parecer para evitar se siguieran realizando las llamadas fiestas lupercales los días 15 de febrero en las cuales se sacrificaban perros y cabras y con sus pieles se confeccionaban látigos remojados en la sangre de esos animales, para azotar a las mujeres, como un remedio contra la infertilidad.

Esto evidencia que el hombre, el ser humano, está ávido de creer en lo inverosímil, como lo que podrían significar estas costumbres lupercales que más parecen acercarse a las fiestas dedicadas al dios Momo y que están efectuándose ahora en nuestro medio y que conocemos como el Carnaval. Pero como dicen por ahí, esa es otra historia.

Después de “algunos siglos”, la festividad fue retirada del calendario litúrgico de la Iglesia Católica en 1969, por el Concilio Vaticano II, según se dijo, por la falta de evidencia histórica sólida sobre los hechos atribuidos a San Valentín.

Vox populi, vox Dei, nos indica que la voz del pueblo es la voz de Dios, los politicastros se aferran mucho a esa descripción, pero lo cierto es que la tradición llega a nuestros días el 14 de febrero como el día del amor y de la amistad y desde luego que esta efeméride también podría llamarse día del consumidor, porque se dan regalos a diestra y siniestra y cuanto más caro es el regalo, “mayor es el amor”. Loa al consumismo diría este tundeteclas.

Pero no todo está perdido, pues ante la proliferación de engaños, trampas y traiciones, debemos de retomar la presencia de los valores entre los seres humanos y recordar que la dignidad, el respeto, la empatía pueden dar lugar al nacimiento del amor y desterrar de nuestro mundo las conductas dañinas, negativas, los antivalores como la deshonestidad, egoísmo, discriminación, envidia, intolerancia, odio y la deslealtad, entre otros.

Ojalá que este 14 de febrero y todos los demás días de nuestra existencia sean verdaderos días del amor y la amistad, -sin consumismo- para construir en nuestro entorno un mundo mejor, más justo, más digno…

¡Hagamos nuestro mejor esfuerzo hacia ese objetivo!